Diario de un perro

Si eres capaz de abandonar a un animal, ¿Eres capaz de amar a  alguien de verdad??
Si eres capaz de abandonar  a un animal, ¿Eres capaz de amar a  alguien de verdad??

¿Qué podía hacer al respeto ante tanta injusticia?

¿Es que esas víctimas sufrirían menos si yo sufría más? ¿Cómo podría ayudar, como podría salvar a todos los seres del planeta, humanos incluidos, que sufren injusticias y maltratos del tipo que sea?

Fue bastante difícil, pero con el tiempo aprendí a controlar mis emociones y lentamente tuve que aceptar, que por desgracia, existe otra realidad. “Su realidad”, una realidad paralela, la realidad de aquellas personas que no tienen ninguna estima por los seres vivos y en consecuencia, por si mismos.

Cuando observo a Max, mi perro, enseguida me doy cuenta que todo en él está bien. Lo observo cuando duerme, cuando corre, cuando juega, cuando pasea, cuando mueve la cola cuando un desconocido le habla con cariño…

Max no se cuestiona sobre la forma de mejorar las cosas, ni tampoco está pensando cómo vengarse de las personas que le hicieron daño antes de conocernos… Las palabras ira o venganza no existen en su diccionario, ni en el suyo ni en el de ningún animal de este planeta.

Ellos simplemente son, están, siguen hacia adelante y fluyen con las leyes que rigen en el planeta tierra. Hacer daño a otros por simple entretenimiento no tiene cabida en su mundo, nuestro mundo.

Para mí, los perros son un ejemplo a seguir. Ellos quieren estar bien, quieren mejorar, ser felices y vivir tranquilos sin rencores ni odio. De ellos, he aprendido que en lugar de la ira escojo el amor, la empatía y tener consciencia de que la vida es una y hay que intentar vivirla con respeto y cordialidad.

A la persona que tortura o mata por simple diversión le digo: que tan vacío estás, que tan solo, desconectado, perdido, patético, triste e aislado te debes sentir si no eres capaz de darte cuenta ni por un segundo que los únicos seres que te aceptarían tal y como eres, sin juzgarte ni herirte, son precisamente aquellos que desprecias y dañas.
Yo escogí el camino de la estima.

Escogí valorar lo que nos rodea. Escogí luchar para ser mejor persona de lo que fui ayer, el no conformarme y el ayudar, siempre que pueda, a todo aquel que necesite apoyo.

Y si en algún momento me desvío del camino sólo tengo que mirar a mi perro e inmediatamente vuelvo a recordad el significado de la palabra amor en estado puro.
Dedicado a todos los perros y animales que han sido víctimas de la mano del hombre..